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Paris, Francia; Delagrave, 1860,  ? pp
fragmento traducido del francés
De San Andrés a Catemaco, la carretera es bonita y agradable; ni pavimentada ni asfaltada, pero casi por todas
partes el suelo es muy firme, y tan igual que con pocos gastos se podría volver transitable a los coches. Los y a la
derecha y a la izquierda son los paisajes más variados: aquí una avenida de grandes árboles de los que las
partes el suelo es muy firme, y tan igual que con pocos gastos se podría volver transitable a los coches. Los y a la
derecha y a la izquierda son los paisajes más variados: aquí una avenida de grandes árboles de los que las De
San Andrés a Catemaco, la carretera es bonita y agradable; ni pavimentada ni asfaltada, pero casi por todas
partes el suelo es muy firme, y tan igual que con pocos gastos se podría volver transitable a los coches. Los
partes el suelo es muy firme, y tan igual que con pocos gastos se podría volver transitable a los coches. Los
ramas entrelazadas forman una bóveda impenetrable a los rayos solares, y de ahí descienden una multitud de
bejucos adornados de flores blancas, azules y grisáceas.

Más lejos se descubre un curioso panorama cuyo primer plan es un extenso campo de cañas  de azùcar, que se
extiende hacia distintas colinas enselvadas, bañadas por distintos arroyos fértiles, y que se eleva insensiblemente
hasta el pie del volcán llamado el San Martin quien se percibe a  lo  lejos, y durante las tres leguas que separan a
Catemaco de San Andrés.
Catemaco es un bonito burgo de cerca de mil  habitantes, situado al este de  San Andrés,  sobre los bordes de la
laguna que lleva su nombre, y que proporciona  pescados en abundancia.

Las principales ramas de cultivo consisten en maíz, judías negras de una calidad superior,  algodón, cañas de
azùcar,  tabaco de una buena calidad y varios otros productos de los trópicos; se produce también con éxito el
ganados. La situación de este burgo es la la más pintoresca: el viajero que llega a Catemaco por el camino de
San Andrés descubre sus extensos llanos cubiertos con verdor, y sus campos fértiles, y su gran lago que aparece
como un pequeño mar.

Catemaco posee una elegante iglesia bajo la invocación de Notre-Dame-du-Mont-Carmel, su jefa, donde
concurren  frecuentemente los habitantes de San Andrés y sus alrededores que se vuelven en peregrinaje o en
viaje de placer. Se cuentan por otro lado algunas bonitas casas en piedras, el mayor número en madera, y por
todas partes se observa la extrema limpieza de los que los viven.

La laguna de Catemaco, habitada por innumerables sauriens, tiene alrededor de diez leguas de vuelta, siguiendo
la curva más regular, ya que su figura dista mucho de serlo; es mucho más amplia en su parte septentrional, y su
longitud es de cerca de cuatro leguas.

Este pequeño lago està rodeado y se sitúa en  medio de una cadena de montañas, y con una muralla de rocas
que se extienden hasta San-Pedro-Soteapa. Su mayor profundidad es de 35 metros, y en medio varias pequeñas
islas surgen a la superficie. Se  encuentra  pescado en abundancia, principalmente una especie de sardina
llamada en el país go que forma una rama de comercio bastante lucrativa con las poblaciones del interior,
principalmente con la ciudad de Oaxaca. Sus aguas se pasan en el río de Songotoacan que pasa al sur de San
Andrés, reciben varios otros pequeños ríos, y se lanza al mar por  Alvarado, el punto principal de reunión de las
numerosas aguas que fertilizan esta parte de la costa del estado de Veracruz.

Se supone que este lago, así como los montones de agua de los alrededores, fueron formados por los volcanes
que tienen varias veces trastornado este territorio. Lo que han  determinado, es que Catemaco y su campiña
poseen una riqueza en este lago, que con el tiempo, podría convertirse en una fuente de prosperidad para todo el
país, volviéndose un puerto marítimo, ya que sería posible unir sus aguas a las de la laguna de Sontecomapan
que comunica con el mar, y solo es separada de ocho leguas. Existe sobre la orilla derecha de este lago un arroyo
cuya agua cristalina acidulada le da el gusto de la crema de sarro; mezclada con azúcar, se obtiene una limonada
excelente y muy refrescante. Esta parte es muy rural y se puebla de caimanes enormes que salen a menudo del
agua y se descansan al sol.

Se observa también una bonita planta acuática de la clase Vallisneria cuyas raíces se ligan en el fondo de las
aguas, y los troncos suben en espirales a la superficie, y lo cubren con sus amplias hojas y con sus flores violetas
y yemas de huevo con forma de bánanos, para ofrecer a la vista un gran jardín en medio de las aguas.

Catemaco es verdaderamente un lugar de recreo para los habitantes de San Andrés, que lo visitan en el mes de
julio para tomar baños, hay distracciones, ya que este tiempo de los baños es también el de las fiestas, de los
paseos, de los bailes y entretenimientos de todas las clases, de los que vienen a la feria que tiene lugar, entonces
aumenta la ayuda.
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